En el período 1969-1974, Alicia Pietri de Caldera, como Primera Dama de la República y Presidenta de la entonces Fundación Festival del Niño, puso en práctica el Programa Arte y Cultura para los Niños, para despertar aptitudes y dar respuesta creadora a sus inquietudes e interrogantes. Esta necesidad se transformó en el objetivo de la Fundación Privada Museo de los Niños: hacer un Museo diferente, un gran laboratorio para experimentar y explorar, en el cual las máximas fundamentales serían “Prohibido no tocar” y “Aprender jugando”.
Un sitio donde se permitiría: tocar, resolver, explorar, inventar, relacionar, crear, participar y responder. Una nueva alternativa para educar a través de la recreación, estimular el aprendizaje a través del descubrimiento, enseñarle al niño un camino al conocimiento que parte de las cosas simples que lo rodean y lo llevan a otras más complejas.
El Museo de los Niños de Caracas se planteó como un lugar donde se participaría directamente; donde se iría a explorar y a adquirir conocimientos para descubrir los por qué y para qué de las cosas. Se ideó como un centro educativo-recreativo que representaría una alternativa NO formal para el aprendizaje, complementaría y reforzaría los conocimientos adquiridos en la escuela, al tiempo que fomentaría la creatividad y ayudaría a descubrir aptitudes.
El camino inicial fue difícil. En palabras de Doña Alicia: “al comenzar la gestación del Museo, que sería un embarazo de largos años, encontramos las dificultades propias de todo inicio, que nos obligan a caminar muy despacio, más de lo que uno quisiera, había que ganar voluntades para la causa, colaboradores dispuestos al esfuerzo necesario para hacer realidad un gran sueño. Y para eso era preciso, antes que nada, soñar juntos (…) Al empezar a hablar de un ´Museo de los Niños´, la mayor parte de los interlocutores oían cortésmente, asintiendo incluso, pero sin mayor entusiasmo. Pensaban quizá en un espacio de una casa antigua, con unas vitrinas donde se mostrarían, por ejemplo, un trompo, un gurrufío, algunos papagayos… unos cuantos juguetes infantiles tradicionales, de fabricación casera, artesanal. Además, al decir ´tradicionales´ seguro que en realidad pensarían ´anticuados´. Algo que, en el fondo, nadie tendría demasiado interés en visitar ni, por supuesto, en gastar dinero para llevarlo a cabo. Como en ´El Principito´ de Saint-Exupery, se trataba de encontrar gente capaz de ver en un dibujo que parece un sombrero, una serpiente boa que se ha tragado un elefante, de adivinar lo que podrían llegar a significar esas inusitadas palabras de ´Museo de los Niños´. Gente capaz de soñar con esta maravillosa realidad, para aplicarnos entonces a darle forma al proyecto e iniciar su ejecución”.
A principios de 1974, el gran reto era cómo materializar un museo para niños bajo un enfoque participativo, de avanzada… diferente. Cómo crear una gran aula sin muros que calmara la ansiedad de los niños por saber. Desde el principio se estableció como su misión contribuir a la formación y recreación de la infancia mediante la divulgación de la ciencia, la tecnología, el arte y los valores fundamentales de la sociedad. Así se estableció en el artículo 4 del Acta Constitutiva de la Fundación Museo de los Niños.
El siguiente paso fue conquistar el interés de representantes de diferentes sectores del país, con sensibilidad social y preocupados por la niñez, para establecer una fundación privada con la finalidad de proporcionar los recursos económicos necesarios para desarrollar el Museo de los Niños de Caracas. Así, el 5 de marzo de 1974 se firmó el Acta Constitutiva que creó la Fundación Privada Museo de los Niños como institución privada, autónoma y estable, para garantizar su continuidad con independencia de los cambios políticos producto de la alternabilidad democrática.
Se conformó un equipo de investigación, diseño y montaje. Los investigadores visitaron los centros y museos más avanzados del mundo para conocer las últimas innovaciones sobre la materia, con la idea de aprovechar sus experiencias y utilizarlas, poniendo especial interés en adaptarlas a las necesidades de Venezuela.
Para determinar las áreas del conocimiento y las edades de los niños a quienes se dedicaría el Museo de los Niños de Caracas -el primero en América Latina-, se consideraron los siguientes elementos:
Como resultado, se estableció que las áreas básicas del Museo serían: Biología, Comunicación, Ecología y Física, presentadas a través de exhibiciones y experiencias dirigidas a niños entre 6 y 14 años.
Paralelamente, Doña Alicia, continuó su búsqueda de un sitio para albergar una institución tan especial. En 1979, el Presidente de la República, Doctor Luis Herrera Campins, ofreció un edificio en el Complejo Parque Central como espacio para establecer el Museo. ¡Ya la sede se había encontrado!
Una vez entregado el edificio, se adaptaron los espacios internos y se remodeló su exterior. La circunstancia de su ubicación, un complejo caracterizado por lo monumental de sus edificios, se aprovechó al máximo para convertir al Museo en un símbolo: una gran caja de colores, formada por tacos azules, rojos, amarillos, negros y blancos, sugiriendo un todo que puede armarse y desarmarse.
Los espacios internos se adaptaron utilizando el recurso de la cámara oscura, con lo cual se intentó desaparecer el muro, relegándolo a un segundo plano. El visitante no percibe paredes, se siente sumergido en un asombroso mundo de experiencias; por otra parte, se dejaron al descubierto secciones de la estructura: tubos, conductos, sistemas y servicios, para fomentar la curiosidad y estimular la fantasía.
El recurso de la cámara oscura permitió hacer visible solamente lo que interesaba resaltar: las exhibiciones, a las cuales se les potenció su poder atractivo con el uso de la iluminación y de la gráfica. Así, se logra atrapar la atención inmediata de los visitantes, facilitando la motivación para que reciban de una manera sencilla la información científica y/o tecnológica.
El Museo requería de un símbolo para que el público lo identificara; Jorge Blanco ganó un concurso con una propuesta basada en la combinación de dos aspectos: el mundo de la ciencia y los niños. En sus propias palabras: “generalmente, para representar la ciencia se usa el átomo; es el símbolo más usado. Pensé en el arcoíris porque representa la luz, algo básico en el universo. Además, es algo mágico, que fascina a los niños. Busqué una representación que tuviera tanta fuerza como algunos personajes de tiras cómicas con el cual los niños se identificaran. Un niño simpático, curioso y juguetón: Museíto. La combinación de Museíto jugando con el arcoíris simboliza la oportunidad que se da a los niños de divertirse mientras aprenden.”
En el 2026, el joven artista venezolano Josué Benjamín Figueroa, enriqueció al Museo con una escultura de Museíto, quien desde ese momento da la bienvenida a todos los visitantes.
Ante el auge de los conocimientos espaciales, se tomó la decisión de hacer una exposición permanente sobre los temas de la exploración espacial y los avances de la astronomía y astronáutica. Era un proyecto indispensable en un museo de ciencia y tecnología a las puertas del año 2000.
Un proyecto de esta envergadura significó recorrer nuevamente el largo camino de la solicitud de ayudas económicas; se tocaron cientos de puertas… y la ayuda no se hizo esperar.
Inaugurado el 12 de octubre de 1993, el nuevo edificio aumentó la capacidad de visitantes, multiplicó el número de taquillas, amplió las dependencias administrativas y el servicio al público en general. El paisajismo original de Parque Central fue respetado, y, además, se crearon áreas verdes alrededor del parque infantil que se instaló para acrecentar el disfrute tanto de los niños visitantes como de la comunidad.
En el año 2002 se inauguró la exposición “La emoción de vivir… sin drogas” con el objetivo de lograr que los visitantes puedan comprender la necesidad de rechazarlas para evitar daños irreversibles que limitan su capacidad para desarrollarse como individuos y como miembros de la sociedad.
En el año 2004 se montó una exposición para preescolares denominada “Una gran caja de colores” que ha venido a llenar el vacío que existía en el Museo para iniciar a los niños menores de seis años en la exploración y el descubrimiento científico.
En los años siguientes se han actualizado muchas de las exhibiciones, que han ido aumentando en número y renovándose para ir acorde con los avances de la ciencia y la tecnología, y presentarlas de manera más novedosa a los visitantes, tales como las que muestran los sentidos, el corazón y las relacionadas con la alimentación, también se agregaron: ADN, los sistemas del cuerpo, evita la diabetes, esqueletos de animales y cráneos, en el área de Biología.
Electricidad se transformó completamente para mostrar cómo se produce, se transmite, se distribuye y se consume y se agregaron: el motor abierto de una camioneta, simuladores de carros de Fórmula 1, las señales de tránsito, las medidas para el mantenimiento del vehículo y el mural de energía, en el área de Física.
Telecomunicaciones se transformó en las T.I.C., se actualizaron el estudio de TV, la pared de símbolos; se agregaron: la TV digital, la realidad aumentada, nanotecnología, matemáticas divertidas y la inteligencia artificial, en el área de Comunicación.
Se les cambió la presentación a las cadenas alimentarias, los parques y árboles nacionales, y se agregaron terremotos y volcanes, sismografía, la capa de ozono y el calentamiento global, en el área de Ecología.
En una Ventana hacia el Espacio se agregó la carrera espacial, el sistema solar, las sondas que llegaron a Marte, los trajes usados por los astronautas en las diferentes misiones, los conceptos de gravedad, agujero negro, la vida en el espacio y la órbita de Artemis II.
El Laboratorio de Química vino a llenar un espacio que hacía falta: los niños conocen la tabla periódica y, por un rato, se convierten en científicos que manipulan elementos y aprenden de sus cualidades.
Además, se han construido nuevas exhibiciones donde interactúan grupos de niños al mismo tiempo, tales como: Jugando a ser Amigo Guía, donde los niños demuestran lo que aprendieron en su recorrido, y El Rincón de los Cuentos donde, a través de la lectura de cuentos, los niños aprenden y refuerzan valores que son fundamentales para la sociedad además de, descubrir las maravillas de leer.
A fines del 2019, ante el interés de los niños por los Dinosaurios (LAGARTOS TERRIBLES), se incorporó una nueva ciencia al Museo: la Paleontología, donde los niños conocen a los primeros paleontólogos, sus descubrimientos, las herramientas que utilizan en su trabajo, hacen un viaje al Mesozoico para conocer la importancia que tienen los huesos de sus caderas, cómo se reproducen, dónde vivieron, qué comían y si hubo dinosaurios que volaban o nadaban, entre muchas otras cosas curiosidades.
En 2026, se abre un espacio para conocer sobre el tema de la Inteligencia Artificial, desde sus orígenes hasta el uso de los modelos de lenguaje desarrollados en esta rama de la informática; y lo más importante, el cuidado que se debe tener para verificar los resultados que estos arrojen, teniendo en cuenta que solo son una herramienta y no son verdades absolutas.
Optimismo para cumplir la misión
A lo largo de estos años, el Museo ha cumplido su misión: son millones los niños que han interactuado con sus exhibiciones. Con esta experiencia, han descubierto temas científicos y se han despertado vocaciones e intereses para su vida adulta.
Los Amigos-Guía son más de 10.000 los jóvenes que han colaborado con los visitantes para hacer más grata su visita. Ayudan a cumplir nuestra misión de “aprender jugando”; ellos reciben un entrenamiento para explicar a los visitantes aquellas exhibiciones que requieren de mayor dedicación o que exijan el uso de elementos que deben ser manipulados en forma especial, como es el caso del Estudio de Televisión, del Consultorio Odontológico y de La Cocinita, entre otros. Desde los inicios del Museo, los Amigos Guía han constituido un elemento distintivo y quienes se han desempeñado como tales destacan las habilidades que ese entrenamiento les permitió desarrollar: capacidad de expresarse en público, manejo de grupos, habilidad para trabajar en equipo y para atender exigencias del público visitante; ellos afirman que es una experiencia única que debería ser vivida por los jóvenes como un factor de enriquecimiento de su personalidad y como un elemento importante para su formación como futuros profesionales.
Los docentes ven el Museo como una herramienta que los apoya para transmitir conocimientos a sus alumnos; para ellos diseñamos el Programa de Apoyo al Docente, que les permite conocer las estrategias para utilizar las exhibiciones y desarrollar sus proyectos de aula.
Los padres, interesados en ayudar a sus hijos a prepararse para el futuro, encuentran en las exhibiciones un soporte para abordar temas que -a veces- resultan difíciles de explicar.
Los años han pasado, muchas cosas han cambiado en el mundo y en el país; los niños se han vuelto más curiosos, el ritmo del cambio es más intenso, pero el Museo de los Niños de Caracas se ha mantenido fiel a sus objetivos y ha permanecido para todos los que quieren aprovechar lo que les ofrece: una puerta abierta al conocimiento.
Mantener al Museo en excelentes condiciones de infraestructura y actualización tecnológica requiere de un esfuerzo constante, que se realiza con un equipo que trabaja día a día con pasión, optimismo y tenacidad para optimizar los recursos financieros e inversiones necesarias.
La labor del Museo ha ido más allá de las exhibiciones, pues a través de la página web www.curiosikid.com.ve los niños realizan experimentos en sus casas o aulas con materiales de bajo costo y, también, pueden hacer experimentos en línea. Además, publicamos folletos que contribuyen a reforzar los conocimientos y continuamente se realizan talleres para los docentes y rutas sobre temas específicos para los niños.
El Museo también ha recurrido a las redes sociales para cumplir su misión de ayudar a los niños a “aprender jugando”. Así: todos los lunes se reúne un grupo por WhatsApp para leer cuentos que tienen enseñanzas útiles para la vida en la sociedad, reforzando los valores esenciales, también se encuentran a la disposición del público en general a través del canal del Museo en YouTube, Museito Caracas.