Amigos Guía - Museo de los Niños de Caracas
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Amigos Guía

Los Amigos Guía del Museo de los Niños son jóvenes que están terminando sus estudios de bachillerato o comenzando sus estudios superiores. En el Museo son entrenados para ser facilitadores del proceso de aprendizaje, para la atención de visitantes y para el manejo del contenido de  las exhibiciones del Museo.

 

Se encuentran en todas las áreas para ayudar a quienes tengan dudas acerca de la forma de interactuar con las exhibiciones. Ellos también colaboran con los visitantes para dirigir las demostraciones en las exhibiciones de inmersión, y los incentivan a participar en las distintas áreas del Museo.

 

Son miles los jóvenes, ya más de seis mil, que han desempeñado este papel y todos reconocen que fue una experiencia maravillosa, única e irrepetible que ha tenido gran influencia en toda su vida posterior; su tránsito por el Museo los ha ayudado también a descubrir su vocación profesional y a adquirir habilidades que los hacen excelentes profesionales.

 

Traemos aquí algunos testimonios:

 

  • Erick Avilés: “el Museo de los Niños de Caracas nos brindó la oportunidad de madurar como personas y profesionales, en lo particular como profesional de la comunicación”.
  • Óscar Buróz: “ser Amigo Guía es una experiencia increíble, de responsabilidad, profesionalismo, de hacer las cosas bien y con cariño, para que el visitante pueda disfrutar del Museo”.
  • Carla Aldrey: “ser Amigo Guía es una tremenda experiencia; sus verdaderos amigos los van a encontrar aquí y los conservaran por siempre”.
  • Bianca Blanco: fue Amigo Guía en el área del Consultorio Odontológico, actualmente es odontólogo: “Hice realidad lo que muchas veces soñé en el Museo.”
  • Christopher Vargas: “descubrí mi vocación en el Museo de los Niños, y hoy en día continúo haciendo trabajos relacionados a los museos”.
  • Fabián Barros: “una de las experiencias más bonitas de ser Amigo Guía fue trabajar con los niños con necesidades especiales; ellos eran los que nos enseñaban a nosotros”.
  • Andreína D‘Angelo: “el Museo de los Niños es una casa tanto para los niños como para los Guías que crecimos en ella”.
  • Para otros, ser Amigo Guía les ha permitido desenvolverse mejor frente al público, por ejemplo, Katin Arias señala: “Aprendí muchísimo, tenía miedo escénico, hablar en público no era para mí y lo superé en el Museo”.

 

  • Sebastián Rondón, un testimonio que nos presenta lo que sienten los Amigos Guía al dejar el Museo:

 

Hola, me llamo Sebastián Rondón, pronto cumpliré 18 y llevo toda mi vida viviendo en Parque Central, Caracas, justo al lado de mi edificio queda el Museo de los Niños de Caracas, al cual he ido incontables veces. Tuve dos fiestas de cumpleaños (tal vez tres), y asistí en tres ocasiones al plan vacacional del Museo: Vacaciones Divertidas. Lo conozco desde que era un niño, de arriba abajo, pero nunca me canso de ir de vez en cuando. Cuando tenía 15 años, mi mamá me presionaba para ir a trabajar al Museo, no tenía mucho interés y en ese momento era a partir de los 16 años. En el 2017 mi papá me llevó por fin para ser AMIGO-GUÍA. Y tras dos semanas de entrenamiento, un 27 de julio (o eso creo, no estoy seguro) comencé a realizar mi pasantía. Mi área siempre ha sido La Conquista del Espacio.

 

Pero tras un año, fui el único que quedó de mi entrenamiento. Amé cada minuto, y ese edificio tiene un valor especial dentro de mí. Lo amaba antes de trabajar, y ahora lo amo aún más. Un año y medio después, tras tres temporadas completas, he decidido dejar el Museo. No porque no quiera seguir, sino que debo continuar con nuevos proyectos y horizontes. Supongo que mi misión en el Museo era transmitir la alegría y la emoción que alguna vez sentí cuando yo iba como público. Estoy en deuda (tal vez para siempre) con ese Museo, y espero no olvidar jamás lo que hizo por mí. Me sigue haciendo feliz, y espero haber podido regresar toda esa felicidad. Aprendí muchas cosas en estos 18 meses, conocí a grandes amigos y Amigos Guía, no puedo etiquetarlos a todos, no cabrían. Algunas cosas que recuerdo ahorita:

 

– El amor al arte es real, y es posible darlo todo sin la seguridad de recibir nada a cambio, más que satisfacción.

– El dinero no te hace feliz. La felicidad la encuentras por tu cuenta.

– El tiempo y el espacio son relativos. Me encariñé con gente con la que no compartí casi tiempo, y vi como mis amigos venían desde Cúa, desde Guarenas, en contraste con mi facilidad para ir y venir de casa al Museo.

– Nada dura para siempre. Vi como entraban y salían personas que me caían bien, al final también me fui. Y si bien todo tiempo pasado parece ser mejor, el presente se llama así porque es un regalo y la oportunidad que todos buscan.

– Aprendí más sobre el trabajo en equipo que en todo mi tiempo en el bachillerato y sus talleres.

– Los buenos modales nunca están de más. Cosas que parecen gafas, como no señalar, no gritar, pararse derecho, o solo chicos en lugar de niños, son capaces de cambiar toda una perspectiva.

– Y lo más increíble, no importa cuántas veces vaya a la Molécula, o a La Cocinita, ni cuantas veces entre a la Luna o al Planetario.

 

En el fondo, siento que sigo siendo ese niño que disfrutó del Museo cuando era feliz y no lo sabía. Tengo pensado en hacer una especie de documental hablando sobre todo lo que el Museo representa y por qué merece todo el apoyo.